Horizonte abierto: un destino incluyente que se vive todo el año
El sureste mexicano se consolida como un destino abierto los 365 días del año, donde la riqueza cultural, la naturaleza, la historia y la calidez de sus comunidades ofrecen experiencias para todas...
El sureste mexicano se consolida como un destino abierto los 365 días del año, donde la riqueza cultural, la naturaleza, la historia y la calidez de sus comunidades ofrecen experiencias para todas las personas en cualquier temporada.
Diversidad que conecta territorio y experiencias

Con una oferta que integra playas, cenotes, zonas arqueológicas, pueblos mágicos, haciendas, gastronomía, vida comunitaria y actividades de naturaleza, el estado reafirma su compromiso con un modelo turístico más incluyente, sostenible y cercano a las comunidades locales.
Además de sus puntos más reconocidos como Mérida, Progreso, Izamal, Valladolid, Chichén Itzá y Uxmal, el destino abre la puerta a experiencias que permiten conocer el territorio desde la convivencia, la identidad y la participación comunitaria.
Turismo con sentido: comunidad y sostenibilidad

Un ejemplo es el Camino del Mayab, proyecto de turismo comunitario y sostenible que conecta comunidades, senderos, cenotes, antiguas haciendas y espacios naturales a través de recorridos a pie o en bicicleta. Esta iniciativa propone una forma de viajar en la que las comunidades participan activamente en la experiencia turística y en los beneficios que esta genera.
Espacios accesibles y familiares
Zonas ampliamente conocidas como el Puerto de Progreso reflejan la diversidad del destino como un lugar accesible y familiar, al ofrecer espacios de convivencia frente al mar, actividades recreativas, gastronomía local y experiencias para visitantes nacionales e internacionales durante todo el año.
La inclusión como eje central
Promover un destino abierto implica avanzar hacia experiencias turísticas más accesibles, seguras y respetuosas, donde niñas, niños, personas mayores, personas con discapacidad, familias, comunidades locales y visitantes puedan disfrutar desde distintas formas de viajar.

Este enfoque reconoce el papel central de las comunidades en la construcción de un turismo auténtico. Artesanas, cocineras tradicionales, guías locales, cooperativas, prestadores de servicios, emprendedores y familias forman parte de una cadena de valor que permite que cada visita contribuya al bienestar local y a la preservación del patrimonio cultural y natural.
Un destino que se transforma con cada estación
Se trata de un territorio que se vive en todas las estaciones: en sus ferias y celebraciones tradicionales, en sus mercados, en sus rutas gastronómicas, en sus pueblos, en sus playas, en sus reservas naturales y en sus caminos que conectan historia, naturaleza y comunidad.

Una visión abierta al futuro
Con esta visión, el destino reafirma su posición como un lugar abierto todo el año: abierto a la cultura, a la naturaleza, a la inclusión, a la convivencia y a quienes buscan experiencias auténticas, responsables y con sentido.


